ORTEGALOGIA
PORTAL DE MOHAMED BILAL ACHMAL DESDE TETUÁN SOBRE EL HISPANISMO FILOSÓFICO, ortegalogia@yahoo.es
Ciclo de conferencias de la Asociación Filosófica Tetuaní

Con el motivo del DIA Internacional de la Filosofía, la Asociación Filosófica Tetuaní (AfT)- organiza un ciclo de conferencias en varios institutos de enseñanza secundaria (pública y privada) de Tetuán. El ciclo de conferencias del presente año ha sido concebido bajo el lema de “LA FILOSOFÍA EN NUESTRO MUNDO” y esta a cargo de varios docentes, catedráticos e intelectuales de diferentes ramas del saber humano. El mencionado ciclo de conferencias empezó el pasado 21 de noviembre y finalizara el 30 del mismo con la lectura y publicación del manifiesto de la AfT pensado y redactado según las trascendentales circunstancias de nuestro tiempo y conforme con las convicciones filosóficas y culturales de nuestra entidad organizadora. Este es el programa final elaborado gracias a la colaboración de los conferenciantes, de su gran sentido de responsabilidad e hidalguía.

• Prof. Ouais Mustpha, El concepto del derecho entre la filosofía y la ley
Fecha: 21-11-2006.
Lugar: AL Manssour Dahbi.

• Dr. Hassan Ghashtul, Filosofía de los literatos
Lugar: EL Imán al - Ghazzali
Fecha: 22-11-2006.

• Prf. Mohamed Larbi Nasser
La problemática de la tradición en los pensadores marroquíes contemporáneos
Lugar: Qadi Allad
Fecha: 23-11-2006.

• Prf. Saïd Z’bida, Filosofía e Internet
Lugar: Qadi Ibn al- Arabi
Fecha: 24-11-2006.

• Imane EL Khattabi, Algunos aspectos filosóficos en la poesía árabe contemporánea
Lugar: Khadiya Oum Mouminin
Fecha: 27-11-2006.

• Prf. Arafat Belkat, Algunos aspectos de la filosofía moral de Ibn AL - Moqaffah
Lugar: Sherif Idrissi
Fecha: 28-11-2006

• Dra. Fadila Ouzzani Touhami, La enseñanza en el pensamiento islámico
Lugar: Yaber Ben Hallan
Fecha: 29-11-2006.

• Dr. Mohamed Assidah, la escuela, la sociedad y la crisis de los valores
Lugar: Hassan II
Fecha: 1-12-2006.

Asociación Filosófica Tetuaní (AfT)

jamiafalsafiatetuania@yahoo.es
http://asofilotetuani.jeeran.com/

 


Asociación Filosófica Tetuaní

NUEVA EDICIÓN DE OBRAS COMPLETAS DE JOSÉ ORTEGA Y GASSET ( 2004-2006)

Reunión de todo el corpus orteguiano conocido hasta la fecha, fruto de una notable labor de investigación, que ha permitido:

a) recuperar numerosos artículos todavía dispersos en diarios y revistas.

b) incorporar textos de los que se tenía noticia pero que no estaban incluidos en ediciones anteriores.

c) publicar los textos que aún permanecían inéditos.

Separación rigurosa de la obra dada a la imprenta por el propio Ortega (tomos I-VI) de aquella que dejó inédita (tomos VII-X).

Ordenación cronológica de la obra. De acuerdo a su fecha de publicación para los textos editados en vida del autor -respetando siempre la voluntad de Ortega de reunir sus artículos en series y monografías- o según la de escritura en el caso de los póstumos.

Fijación del texto y depuración de erratas y malas lecturas perpetuadas en el tiempo, mediante la selección y cotejo de los testimonios pertinentes, siempre sobre la base del último publicado por el autor o, en el caso de los textos póstumos, del manuscrito.

Inclusión de un aparato crítico, allegado durante las labores de investigación y edición, que no interfiere en la lectura del texto orteguiano. El aparato crítico, organizado en Notas a la edición, Noticia bibliográfica, Apéndice de variantes y Anexos, aporta transparencia al proceso de fijación del texto y aclara las dudas que pudieran surgir al lector.

Índices. Cada volumen cuenta con uno onomástico y otro toponímico, al tiempo que la edición se cierra con un detallado Índice temático y una Cronología completa de la obra orteguiana (tomo X).

Combinando la disposición cronológica del texto y la cronología completa del corpus orteguiano con los datos aportados en el aparato crítico de cada tomo, se puede abordar la lectura de la obra de Ortega desde, al menos, tres perspectivas complementarias: una lectura lineal de los textos tal como se presentan, de acuerdo con el deseo del propio autor; otra histórico-genética mediante la lectura combinada de cada uno de los textos y las variantes del Apéndice; y por último, un recorrido cronológico de la producción orteguiana, siguiendo en este caso la Cronología completa del último tomo, el texto correspondiente, y sus variantes en el Apéndice.

Fundación José Ortega y Gasset

http://www.ortegaygasset.edu/


Obras Completas T. 6

Pedir disculpas a los representantes de la «España esencial»

El pasado 25 de abril se cumplieron ciento dos años del nacimiento de María Zambrano (Vélez-Málaga 1904-Madrid 1991). Leyendo y releyendo la obra de esta emblemática figura del pensamiento español contemporáneo, como la de otras figuras del mismo, no puedo evitar un sentimiento de «culpabilidad» hacia ella e hacia su generación por el gran daño que les produjo la guerra civil española iniciada en 1936. Si bien esa guerra fue un drama especialmente para todo el pueblo español, lo fue también para toda la humanidad; pues tuvo repercusiones sobre el mundo entero y, de modo singular, sobre Marruecos por el hecho de que sus hijos desempeñaron un importante papel en los acontecimientos bélicos.

A veces, me parece que todo ocurrió en un tiempo remoto, quizá porque yo todavía no existía. Yo nací veinticuatro años más tarde. Y, sin embargo, siento a menudo como si todo hubiese ocurrido ayer mismo y que yo formase parte de lo sucedido, desde el primer día de la contienda hasta el instante mismo en que acabó la guerra.

¿Será debido a un sentimiento de «unidad de destino» por lo que me encuentro ligado a aquel hecho dramático y por lo que me siento, además, corresponsable de sus males? ¿O será por el fuerte compromiso con una noble causa, como es la causa de la libertad, la democracia y la justicia que –a mi entender– supo mantener el bando republicano durante los terribles años del conflicto en contra de unos ambiciosos pretendientes al poder?

¿Será porque soy hijo de un militar que perteneció al Grupo de Regulares de Infantería Tetuán n° 1, enrolado en el alzamiento del 18 de julio y que, en mayor o menor medida, tuvo su parte de responsabilidad en los hechos?

Pienso que se debe tanto a unas razones como a otras: mi condición, por un lado, de intelectual comprometido con los valores humanos más nobles, y por otro, mi condición de hijo de un excombatiente en las fuerzas que aniquilaron aquellos valores, están detrás de estos sentimientos de responsabilidad que me asaltan cada vez que se me ocurre volver la mirada a los sucesos de la guerra civil española.

Uno de los hechos, tal vez, más dramáticos fue la fractura irremediable de la columna vertebral española que toda una generación había elaborado antes con tantos sacrificios. Me refiero a la trayectoria cultural enriquecida por un Federico García Lorca (1899-1936) en la poesía, por un García Morente (1886-1942) en la filosofía, por un Manuel de Falla (1876-1946) en la música, por un Picasso (1881-1973) en la pintura y por varias figuras más de la radiante cultura de aquella España malograda del 36.

El drama de la Guerra Civil puso fin a aquella brillante trayectoria, condenándola a desaparecer, a exiliarse, o a esfumarse en el caos. Pensar en el papel que mi padre tuvo en esa feroz eliminación de todo cuanto se había logrado me pone nervioso, hasta el punto de desear que las cosas no hubieran ocurrido como ocurrieron, desear que mi padre hubiera formado parte del ejército republicano o de las famosas Brigadas Internacionales que defendieron Madrid con el legendario «¡No pasarán!».

No puedo evitar sentir pena ante la muerte de Antonio Machado (1875-1939) en Collioure, consecuencia dramática de su exilio forzoso tras la derrota del poder legítimo de la República. Una pena aumentada por el hecho de que el gran poeta, ya enfermo, se pareciese físicamente a mi padre cuando, muchos años después, padecía la enfermedad que le llevó a la muerte en 1986. Ambos se parecían en el rostro, pero no en el destino: uno era el vencedor, el otro era el vencido. Paradójicamente, ambos acabaron sus días sin saber quién era de verdad el vencido ni quién el vencedor.

«El sentimiento trágico de la vida» me impregna todavía cuando me sumerjo en la labor filosófica de la España vital de un Ortega y Gasset (1883-1955), o de la «España inédita» de un Unamuno (1864-1936), o la «España del fracaso» idealizada por una María Zambrano... entre otros.

Tampoco puedo permitirme el privilegio de tener la conciencia tranquila cuando recuerdo las amargas circunstancias de un Unamuno agonizando en la Salamanca de su vida tras haber presenciado la sentencia de muerte contra los valores de la cultura dictada por el militarismo en boca de un Millán Astray ebrio de triunfo, abanderado de la necrofilia. El sabio salmantino podría haber sido agredido por mi padre, presente en aquella «Fiesta de la Raza» anticulturalista.

Lo de Ortega y Gasset es el sufrimiento en persona. Aunque su exilio fue algo menos dramático que el de los demás intelectuales, su muerte fue más «radical» pues nunca llega a ser lo que habría merecido ser; en la España del «pronunciamiento militar», cosecha otra decepción similar a la experimentada, años atrás, con la República. Revisar los hechos de la guerra incivil –como diría el catedrático de Filosofía del Derecho Elías Díaz– no me produce tranquilidad cual si nada hubiera ocurrido; más bien todo lo contrario.

Las fechas de la reciente historia española y, de manera muy particular, de los años treinta, tienen para mi un significado dramático muy intenso. No en vano mi historia personal empezó en aquellas fechas. El alistamiento de mi padre en el ejército del entonces Protectorado Español en la Zona Norte de Marruecos, su aventura en los años sangrientos del 36-39 y luego sus repetidas actividades en la sierra asturiana persiguiendo focos de resistencia «roja», marcaron mi vida y la de los míos.

Recuerdo cómo, siendo yo un niño, mi padre me narraba sus hazañas en el Alcázar de Toledo, en Talavera de la Reina o en Ciudad Real. Siempre me he preguntado en qué consistió aquel íntimo orgullo que sentía cada vez que recordaba la Cruz Laureada de San Fernando que le fue concedida en 1938 por su comportamiento durante los combates en la madrileña Ciudad Universitaria –¡Qué pena!–.

Cada hecho, cada suceso de la larga «harka» contra los «rojos», me hace sentir, a diario, la discordia ideológica que existió entre mi padre y yo y que tanto influyó en nuestra relación familiar. Pensar cuántos valores habían sido aniquilados para que mi padre llegase a ser como era, para que se sintiera orgulloso de sus hazañas en tierras cristianas, ganando medallas, sumando abonos por méritos en campaña, supone para mí un gran esfuerzo, mayor aún si intento entenderlo y superarlo. Pensar que un período esencial de la historia de España fue destrozado por méritos de guerra, me hace sentir ridículo.

Como consta en su historial militar, mi padre se alistó en el Ejército Español un 24 de octubre del año 1930, nueve meses después de que cayese la dictadura de Primo de Rivera (1870-1930). Y es entonces cuando una gigantesca amargura comienza a apoderarse de mi propia conciencia histórica.

En el año 34, partió a Asturias para participar en el sofocamiento del glorioso levantamiento obrero y silenciar aquella «Sinfonía proletaria» compuesta por Carlos Chávez (1899-1978) el mismo año. Y luego, en el año 36, tomó el avión rumbo a la Península para derrocar a la República, para llegar finalmente a Madrid a bordo de un autobús, a principios de abril de 1939, tras tres largos años de guerra, una guerra que no era la suya.

El tomar conciencia del horror de todo aquello me escandalizó y me volvió loco de indignación y de rabia. Según mi manera de entender la historia de la «España esencial», los valores defendidos por los obreros en Asturias, allá en 1934, contra las fuerzas de Regulares –los mismos que se defendieron durante la contienda del 36-39– eran valores nobles, a diferencia de los defendidos por mi padre y los suyos.

Esos valores eran, para mi, la libertad contra el fascismo, la cultura contra la barbarie y, por tanto, la vida contra la muerte. En muchas ocasiones tuve que enfrentarme a mi padre, cara a cara, para reclamar mi derecho a una educación con «discusión» y no una educación de «sumisión». Él, que quiso educarme con las máximas del «fascismo» sin saberlo, mantenía siempre la opinión de que el hombre «más hombre» que había existido en toda la historia, fue el Generalísimo Franco (1892-1975), el «C'hriff» (noble o alguien perteneciente al linaje del Profeta Mohammad) –como le gustaría a mi padre llamarle– que supo ofrecer a su país lo que necesitaba, es decir mano dura.

Poco le faltó a mi padre para volver a utilizar ese calificativo de «hombre más hombre» referido esta vez al teniente coronel Tejero en su intentona golpista del 23 de febrero de 1981. Su versión de aquella intentona me sorprendió bastante: «Los hombres made in Franco –me dijo aquel día– fueron extinguidos por la transición democrática. Algún día, los españoles se arrepentirán de haber elegido la democracia en su país.»

Durante toda su vida, solía ser éste su remedio para los problemas en su propio país. Decía siempre que «si en España se supo sacar provecho de la mano dura, ese mismo sistema debería seguirse en Marruecos para lograr aquí lo que se había logrado allá». Pasados muchos años, he comprobado que han sido y son muchos los hombres que piensan igual que mi padre. Por eso tardó tanto en llegar la democracia a mi país. Ser testigo de toda una filosofía de vida basada en la «fuerza», la disciplina» y el «orgullo», cual era la filosofía llevada a cabo por mi padre y tantos hombres de su generación... Pensar en qué consistía su impacto sobre los valores de la «España esencial» durante la guerra civil, vivida por esos hombres con vitalidad juvenil, pero sin argumentos éticos ni religiosos... Pensar en todo ello, lleva a cualquiera que se considere amante de lo noble, de lo bello y de lo verdadero al deseo de pedir perdón a todos los representantes de esa España esencial.

Por eso, cuando se me presentó la oportunidad de visitar Gijón, homenajeé –a mi manera– a los allí caídos por las injusticias de una parte de España desde 1930 hasta 1975. Y creo, sinceramente, que estar al lado de los representantes de la España esencial, mantener su memoria viva, rendirles homenaje aunque sólo sea con un ramo de flores, pensando en sus sacrificios, elogiando sus ideales, devolviéndoles la dignidad de vivir en armonía consigo mismos, es lo mejor que se puede hacer para apaciguar este infierno de remordimientos que tenemos nosotros, los hijos y nietos de todos los que ofrendaron su sangre por una España mejor.

Pero, ¿sería eso útil sin pedirles disculpas? Considero que algún día debemos hacerlo en nombre de la sana conciencia histórica que deberíamos tener y en concordancia con nuestros deseos de hacer las paces con nuestros difuntos padres y abuelos que en paz descansen, y que en paz deberíamos dejar.

 

Mohamed Bilal Achmal, El Catoblepas, número 51• mayo 2006 • página 16.

 

Filosofía y «circunstancias nacionales e internacionales"

Al empezar el curso escolar 1995-1996, se produjo un cambio casi total en las temáticas de la filosofía en la enseñanza secundaria marroquí.

Pero desde entonces, no hubo ningún cambio sustancial. Excepto el incremento del horario de aquella asignatura con la creación del prebachillerato oficialmente llamado «Raíces Comunes»; donde se repartían dos horas de filosofía, el estado de la misma quedo intacto.

No obstante, hay indicios de que habrá varios cambios en la forma y en el contenido de todo el sistema educativo nacional; especialmente la de la filosofía en el Bachillerato con la totalidad de sus componentes (el Primero y el Segundo de Bachillerato; el prebachillerato ya se ha estabilizado con su programa inicial de filosofía en lo que va de año).

Aparte del gran debate sobre el cambio previsto en la asignatura de la «Educación Islámica», hay una tendencia general de poner fin a los valores de la violencia, de la intolerancia, y del radicalismo. Sustituirlos por aquellos del diálogo, de la tolerancia y de la moderación, se considera ya casi la voluntad de la mayoría de los ciudadanos del país.

Después de los hechos del 11 de septiembre en los Estados Unidos de América, y los del 16 de marzo de Casablanca, las autoridades tuvieron la convicción de que hay que actuar rápido para hacer frente a tal situación donde parece que la cultura de la muerte ganó el terreno a la cultura de la vida. Una sola vía segura –entre otras– para impedirlo: seguir la buena ruta de la educación. Por eso se prepararon enormes proyectos –similares a aquellos producidos en el campo religioso con la llegada del actual ministro de Asuntos Religiosos– para apoyar las medidas ya tomadas hace más de tres años donde las Autoridades insistieron en instruir los valores de los derechos humanos a los alumnos del secundario (por ejemplo el Decreto Ministerial nº 117, del 25 de octubre de 2002, sobre la enseñanza del los derechos del hombre en la enseñanza secundaria). La filosofía tuvo un peculiar trato en este sentido por su tradicional vinculación con la problemática del derecho en sus formas más abstractas. Se insistió entonces en que la «Madre de las Ciencias» jugase un papel decisivo en cuanto a orientar todas las demás asignaturas a un mismo objetivo : sensibilizar los alumnos de los derechos del hombre y cultivar los valores de la modernidad.

Pero, hasta la fecha, nada llevó las autoridades a cambiar las programas de la filosofía al compás de los hechos antes mencionados. Dicho esto, los cambios en la misma, serían, una vez producidos, más «sustanciales» debido al clima nacional e internacional cargado de máxima tensión «neo-ideológica». Incluso serían más «radicales» teniendo en cuenta las gestaciones meticulosamente coordenadas desde fuera de los «asuntos internos» del Estado marroquí, nada ajeno a la política de las grandes potencias para un mayor apoyo a su política llevada a acabo con fuerza, firmeza y algún desprecio a la «oposición».

Ciertamente, habrá mas cambios en estos asuntos. Y seguramente la filosofía tendrá más tratos especiales en los próximos años. Pero, ¿hacia dónde nos llevará todo aquello? ¿Acaso a una «sociedad sometida» sin mínima voluntad de reclamar el por qué ni el cómo de las cosas como es debido al quehacer filosófico? ¿Y qué de los profesionales de la misma, los alumnos y sus padres, aquellos quienes nada sepan de todo el proyecto? ¿Quizás se les marginalice totalmente durante todo el proceso para garantizar que sus fines lograsen el mayor apoyo posible?

Al creer en las intenciones de las autoridades, el Estado tiene un reto que ganar: profundizar los valores de la democracia, alcanzar la modernidad y hacer del Estado de Derecho una realidad concreta. ¿Pero cómo conseguirlo sin la mínima implicación de todos? ¿Cómo hacerle realizable sin que todos sientan que la enseñanza de la filosofía es asunto suyo? ¿O acaso aún se cree que la filosofía es un asunto exclusivo personal del Estado y no se debe repetir la «torpeza» de dejarlo en manos de los profesionales tal como era en los años sesenta y setenta?

A la víspera de esos posibles cambios, hay que tener en cuenta dos objetivos –sin insistir en los razones que nos llevan a calificarles como máxima prioridad– uno es el porvenir de la ciudadanía y el otro es la soberanía nacional. Intentar deshacerse de ellos, sería el caos total. Las autoridades tienen que repensarlo dos veces antes de proceder a ninguna medida para no cometer tal imprudencia. Y si hubiera quien optase por la tan miserable «Razón de Estado», sin recurrir a la realidad de las cosas, tendría que asumir la dura responsabilidad histórica y moral del asunto. Otra cosa, llegó el momento de dejar muy claro un hecho: los profesionales de la filosofía que somos, también queremos ser «realmente existentes» en el amplio campo de la política educativa nacional

Mohamed Bilal Achmal, El Catoblepas, número 44- octubre 2005- página 19.

Religión e integración

Me extraña mucho decir que “la religión no facilita la integración”. Se necesita matizar un poco la cuestión para no caerse en la demagogia de decir todo sin decir nada. Habría que especificar ¿Qué religión que no facilita la integración?  Básicamente, toda religión es “integración” sea por su naturaleza, sea por su ideal. Toda religión es, en si, una llamada solemne a integrarse con el “otro” y a “entregarse” a él para su salvación. El cristianismo es un ejemplo de gran trascendencia  en este contexto.  La “salvación” figura en su núcleo como un elemento de integración total. Para lograrla, hay que tener coraje para “integrarse” al “ideal” y sus practicas comunes dentro de la iglesia. También lo es por el Islam. Una de las significaciones del mismo es la “entrega” total a un ideal divino para conseguir una salvación eterna. El judaísmo, al menos en su versión espiritual como órgano principal de la llamada religiones monoteístas, no consta de ninguna excepción en este caso. Sus inclinaciones a una supuesta religión “especial” para un “pueblo especial” resultan muy ridículas a la hora de “entregarse” a la filosofía de los derechos humanos basados sobre la idea de la igualdad.  El núcleo de las religiones es “integración”. Sin embargo, hay hoy en día- y hubo siempre- unas interpretaciones de la religión quien pretenden una solución radical a la problema de la salvación vía “aislamiento” predicando un discurso de “particularismo” vano, a base de una supuesta “credibilidad”. Los lazos de la “integración” se cortaron cuando surgió la mala nova de los intereses particulares de cada rama religiosa a aprovecharse de su poder espiritual para dar fin a la historia y presentar la salvación en la “jurisprudencia”. Y si es necesario pedir responsabilidades a las religiones por su falta de “integración”, se necesita primero efectuar una crítica fundamental a las jurisprudencias históricamente en contra de todos los valores humanos. Siendo así el estado de las cosas, lo que no facilita la integración, no es la religión, pero si la jurisprudencia o sea la institualización de la religión.

La Falsafa en el « Feddān »

         Con el motivo de la celebración del Día Internacional de Filosofía, los profesionales de la Falsafase dieron cita en la Biblioteca General y de Archivos -ubicada en el centro de Tetuán-  para debatir el papel de la filosofía en el ámbito público nacional e internacional insistiendo sobre la misión casi profética de la misma en nuestro tiempo. El encuentro de alcance simbólico- pero sorprendamente real- comenzó a las 18.30 horas con la presencia de un público   reducido a una minoría selecta como en casi todas las citas culturales de nuestra amada ciudad.

 

Día Internacional de Filosofía en Tetuán

         Fue el profesor Abdelwhid Awlad al- Faqihi quien abrió el encuentro con una alocución extremadamente alabadora de la filosofía justificando el porque de esta actividad por la enorme responsabilidad que se esta cayendo sobre la razón de guiarnos, una vez más, a la esperanza. El profesor Faqihi homenajeo el papel que tanto cumplió la filosofía en nuestra vida común dando ejemplos y símbolos de lo que fue el logos en la vida de la humanidad. Como moderador del encuentro, el profesor Faqihi dio el bien venido a los enamorados de la sabiduría y les espero una sabrosa fiesta racional en el día  mundial de la filosofía.

 

        ¿Filósofos o ciudadanos?

         Acto seguido, intervino el profesor Mustafa al- Haddad quien matizó que su comunicación será abreviada en cuantas ideas generales sobre la relación de la filosofía con el espacio público; aplazando la formulación de otras cuestiones al hilo del debate. Alabando la razón,  como motor de todo quehacer filosófico,  el profesor al- Haddad dejó claro que el logos recibió varios cambios de tal manera que no supo conservar su unidad ni su armonía como estaba en Platón y en Aristóteles. El planteamiento kantiano de la razón en sus tres dimensiones; es decir la razón pura, dialéctica y estética, sigue siendo –según él- el preámbulo adecuado para cuestionar el estado de la razón en su esencia y presencia en nuestro quehacer filosófico. Así, cuando el filósofo hace uso de la razón, sea en su unidad o pluralidad, se convierta en un « intelectual » y no conserva de su estado como filósofo que el atrevimiento de meter todo en cuestión. El filósofo ya no es un « filósofo » sino un simple « ciudadano ». Allí, el ciudadano emplea términos políticos que nada tienen de vínculo con la terminología filosófica de clara rigor lógica.

         Aun así, el filósofo no pierde, en nuestro entender, toda su esencia crítica ni tampoco su sentido universal a la hora de plantear problemas cara a la realidad humana en el « Feddān », versión tetuaní del « ágora » griego. Incluso se lo necesita más para afrontar los retos de la política - « emperio de la mentira » según Ortega y Gasset- para no perderse en el caos de su « lugar común ». Basta con estar maestro en la mentira, para conseguir un puesto público. Lo que queda, será  asunto de la demagogia partidista. Por lo tanto, meterse en política, sin facultades mentales extraordinarias algunas, como pretende algunos, sería el desastre total para toda aspiración racional a un futuro mejor. No solamente, aquello exige facultades mentales sino también virtudes. A la política, es decir a la cosa humana, hay que curarla con « moralidades » de su género. Y eso requiere una « ética » y una facultad. A lo contrario, seremos un par de seres a la merced de una fatalidad agresiva. La racionalidad a que aspiramos es aquella en la que queremos meter un poco de orden en nuestras cosas cotidianas. ¿Como llegaríamos a lograrla con un par de analfabetos? El consejo platónico que nos dejó hace siglos, aún sigue en vigencia: los sabios son los más calificados para gobernar la ciudad, los demás hay que cumplir con sus deberes como simples ciudadanos. No en vano que nuestras cosas cotidianas padecen enfermedades diarias, porque aún no disponemos de « médicos » capaces de curarnos de nuestra  « epidemia moral ».

         Es cierto que el filósofo se convierta en ciudadano cuando se meta en política, pero ¿es verdad que la « ciudadanía » es una « esencia »? Se suele hablar de ésta como si fuera un hecho de máxima fealdad. Para nosotros, los más escépticos en cosas de la política tetuaní, la ciudadanía es un « proyecto » a que tenemos que realizar en un futuro próximo, ganándolo con pulso y coraje. Para ello, hay que comprometerse diariamente con las cosas del « espacio público  ». Somos ciudadanos cuando se nos respeta nuestros derechos, cuando se nos permita ejercer nuestros deberes en condiciones favorables a nuestra dignidad humana. Mientras eso no es verdad, mientras eso sigue siendo un concepto exportado desde fuera e implantado en nuestro suelo-nuestro presunto espacio público – por razones de propaganda interna y externa, la ciudadanía será todavía asignatura pendiente. Así la filosofía, como ejercicio de la razón, es en sí un ejercicio de la ciudadanía, no a priori, sino a posteriori… ¿No fue Descartes quien nos mostró que la razón es la cosa más repartida con justicia entre las personas? ¡Pues hagámosla funcionar como le debía abriendo a sus puertas todos los tabus del « espacio público   »!

 

Espacios públicos abiertos y democracia omnipotente

         Para el profesor Saíd Z’bida, quien optó por reflexionar sobre las mil posibilidades de la proyección de la filosofía en el espacio público, nuestro tiempo moderno nos brindó una gama de opciones a las que hemos que recurrir para perfeccionar el uso de la razón en nuestra vida moderna y reanudar el quehacer socrático como diálogo, sabiduría y moral. De esta manera, no existe un espacio público, sino más bien, « espacios públicos ». Tampoco existe « una filosofía » sino mas bien «muchas filosofías ». La diversidad de los medios intermediarios nos lo demuestra claramente. Hay que aprovechar de ella para filosofar bien, y vivir feliz recuperando la dignidad humana en vivir, convivir y saborear todas aquellas delicias que nos regala la sabiduría.

         Llevando el propósito del profesor Z’bida a sus máximos límites, diríamos que hay que plantear la problemática de la « democracia » en sus simples estrados. Aprovechar de los medios intermediarios para favorecer el florecimiento de la razón, como bien dijo Z’bida, implica necesariamente la proyección inmediata de los mismos en el « espacio público  ». Sería en vano hablar de aquello sin cuestionar el estado de la riqueza nacional y la relación de ésta con el estado vigente de la democracia. Ahora bien, ni el espacio público  está « liberado », ni hay posibilidades de acceder a los medios intermediarios por falta de recursos y medios económicos. El « espacio público  » esta lleno de necesidades básicas: bajo nivel de vida, paro y lo esencial de todo desarrollo: analfabetismo. Nuestro país tiene nada más que el número ciento veinte cuatro en cuanto al  desarrollo humano según la ONU. ¿Como sería posible plantear la diversidad de los medios intermediarios en un ámbito como lo nuestro? Además, el « espacio público »  esta totalmente cerrado. No disponemos de espacios públicos donde Sócrates pueda ejercer su oficio de filósofo. Los pocos que existen –como el Feddān  - están cerrados hasta a las golondrinas. Curiosamente, los espacios públicos que disponemos son casi todos cerrados. Existe pues una cierta vinculación entre el número de « espacios públicos » y la porción de libertad permitida a cada uno. Cuantos espacios hay, cuantas libertades florecen. El diálogo filosófico se realizó en espacios abiertos en Grecia, en el « ágora ». Lo mismo debe de ser realizable en Tetuán. Hay que liberar los espacios públicos, ganarlos a la « ciudadanía » y eso hay que lograrlo por la vía más filosófica del mundo: la democracia. Probablemente allí se efectuara el « ensañamiento » del diálogo  como valor cívico para los que no lo han probado aún. Llevar todo esto al aula, a simple título, a donde tendrán los « ciudadanos » la oportunidad de aprender las técnicas socráticas, implicaría modernizar todo el sistema educativo nacional. Acaso ¿no requiere eso más libertades y por tanto más democracia?

 

Los " viejos guardias " de la razón en Marruecos

         El siguiente ponente, el profesor Mohamed al- Khashin, habló sobre « la filosofía y las políticas sociales del Estado » basándose sobre un informe del UNESCO, analizándolo desde la perspectiva educativa, política e histórica. Así se referio a las maneras agresivas que tanto la filosofía recibió del Estado en un conflicto político e ideológico que resultó ser en vano; porque éste, una vez ante el diluvio del « fundamentalismo », se reafirmó en propuestas ya hechas por los « progresistas » y los « racionalistas » durante los años de acero, y que ahora parece que el Estado pide refuerzo a los « viejos guardias » de la razón en Marruecos.

         Analizando todo el procedimiento, cara a la filosofía, no es difícil de constatar que la historia de la relación filosofía-Majzen es una historia maquievelizada. El Majzen manipuló la Falasafa según sus necesidades y obligaciones. Cuando vió que ésta perjudicó sus políticas sociales y económicas, se la sometió al « estado de queda » reduciéndola a un especie de asignatura sin espíritu.(*)

         El reto actual de los guardias de la razón en Marruecos es hacer uso de su espíritu de libertad hacia cualquier intento de manipulación de parte del Majzen. Las nociones a que los profesionales de la filosofía están designados a enseñar como es el caso de « tolerancia », « convivencia » y el « diálogo » deben de estar efectuados con la mínima profesionalidad y llevadas a cabo con toda su rigor científica y filosófica. Nada de exigencias políticas que puedan dañar a la ética profesional de los mismos. El aula filosófica es el aula de la libertad y el Majzen debe coger este reto con la máxima conciencia. Así, si el Majzen quiere de verdad crear un estado de derecho y fundir un estado moderno, hay que crear las condiciones favorables para ello. Y los profesionales de la filosofía deben resistir a todo tipo de presión de parte de las autoridades. Para ello existe la razón, la crítica y la solidaridad.

 

¡Apuestas mal hechas!

         Desde su parte,  el  profesor Abdel I’lah Habibi, habló sobre las « apuestas de la lección de filosofía en la escuela marroquí » considerando que el legislador marroquí no tiene claras sus apuestas. Para tal consideración, el profesor Habibi tuvo que repasar la evolución de la asignatura de la filosofía en la escuela segundaría desde la época de la Independencia , pasando por los años sesenta y setenta, hasta los años ochenta, noventa y los tiempos presentes. El esquema que diseño nuestro compañero no fue nada brillante porque desde el principio, el legislador no supo manejar aquella asignatura en pro de una educación de calidad, formando un ciudadanía eficaz, positiva y activa. La imagen de la filosofía en la escuela marroquí lo revela todo: aún persiste la mala gestión de la misma. Y sin una apuesta racional sobre los recursos humanos que están detrás, la filosofía como asignatura, como profesión y como misión racionalizadora, no puede lograr nada de sus objetivos y quizá se puede perder más tiempo en organizar y reorganizar un tiempo fraccionado desde antes con barbaridades absurdas.

         Parece que el legislador marroquí carece, no solamente de un proyecto educativo como bien dijo nuestro compañero, sino también de un proyecto de vida. Todo indica que lo nuestro empuje de una manera u otra, hacia el caos total. Si de verdad lo tiene, peor aún, porque parece que lo suyo es desorientación absoluta en materia educativa. El cuerpo débil de la enseñanza pública lo demuestra todo: varios actos de protesta estarán previstos para los próximos días del presente curso. Hay algunas tendencias de privatizar el sector educativo público y confiárselo al capital psudonacional.

Los focos de la « francofonía » aún resisten ante cualquier revendicación arabo fónico o amaziga. Las programas de filosofía llevadas a cabo están escogidas de Francia sin la mínima adaptación  la realidad nacional. No se sabe a donde va parar la política educativa gubernamental- si lo tiene- sólo los próximos hechos se lo nos dirán.

 

Hay que liberar los espacios públicos del asedio

         El coloquio se concluyo con un debate abierto con el público, blanco de esta actividad. Así se reabrieron problemáticas, y se debatieron soluciones desde varias perspectivas y multitud de opciones.

         El acto se concluyo dando cita en otro lugar público para debatir a fondo las problemáticas planteadas allí y quizás  en el próximo año para no ser menos optimistas de lo que estaban algunos presentes en el acto.

         Pero antes, hay que liberar a los espacios públicos del asedio para un mejor ejercicio diario del diálogo, y por tanto de la democracia. Para eso hay que tener demasiada valentía para dejar en paz a los filósofos realizar  su trabajo socrático sin fronteras ni barreras y tolerarles un lapso de "geografía" e " historia"  para cultivar como se debe, al ideal de la ciudadanía en el Feddān.



(*) Véase, Mohamed Bilal ACHMAL, Filosofía y «circunstancias» nacionales e internacionales, El Catoblepas, n° 44, octubre, 2005. p., 19.


TETUÁN, LA PALOMA BLANCA

¿Destruir o instruir?
Todos somos humanos, pero humanistas somos pocos. Matar es deshumanizar-se por propia voluntad, y deshumanizar el “ser matado” por haberle quitado lo más significante de su existencia : la vida . Por eso, quienes maten, maten también los valores de la vida, y viven la más grande nicrofilía de todos los tiempos. Las matanzas, son horribles ,fueron por voluntad o involuntad y por tanto, contra toda la Humanidad. Es el propio Profeta del Islam, quien dijo, una vez, quien mate una persona, es como si hubiera matado a todo el mundo, y quien le preserva la vida como si hubiera preservándola a todo el mundo(1). Así es el fundamento del Islam ante la vida :Preservar la vida mejor que destruirla. De ahí la prohibición del aborto en la Charia islámica, porque cuidar de la vida y mantenerla sana y salva de toda manipulación, es la esencia o la sabiduría de la prohibición como diría el gran Ulema de Jativa “Abu Abdallah Chatibi”(2).Lo que pasa, es que podríamos chocar con alguna tesis justificando la matanza, partiendo de unos principios en la ideología del matador. Es el caso de todos los que maten. Incluso aquellos protagonistas de Los hechos sangrientos del 11 de septiembre, que destruyeron la vida de tantos y acabando destruyendo – por responsabilidad directa - las de otros en la revancha que protagonizaron los Estados Unidos de América más tarde en Afganstán y siguen protagonizándola en Irák. Nosotros, tampoco no nos quedábamos a salvo del peligro. También hemos conocido el color de la muerte en nuestro país, pues hubo un 11 de mayo 2003. Pero con una versión más detallada. Y ello a causa de que nadie, absolutamente nadie, había imaginado que tal golpe podría ser efectuado dentro de un país que teniaba fama de estabilidad y de tolerancia. Todo porque algunos hombres vieron lo nuestro fue algo distinto. Y ello a causa de que nadie, absolutamente nadie, había imaginado que tal hecho pudo haber ocurrido en el país de la tolerancia y de la estabilidad. Todo ello porque algunos hombres vieron en la Jurisprudencia islámica , la “Charia”, una pura apelación a la guerra, sin darse cuenta de que el “Jihad” es una cuestión de “Ijtihad” o sea del quién pueda interpretar de la misma, la mejor salida a las problemas planteados ante los musulmanes. El problema del “Jihad” es condicionado por factores y circunstancias que les rodean. Los que tienen autoridad para valorar si es necesario un apelamiento al “Jihad” o no, son los eruditos en las ciencias de la Religión, los “Ulema” y nadie más. Y si digo los Ulema, es necesario precisar que estamos refiriendo a los Ulema independientes del poder político del Estado. Es decir, los Ulema del pueblo, no los del sultán, los Ulema de la verdad, no los de la mentira. Algunos sectores de la “Salafia al Jihadia”, piensan lo contrario. Su caso es lo del “Sola Escriptura” pues interpretan literalmente los versos coránicos sin fijarse bien en el contexto en que estén situados. Sus ídolos son un “Ibn Taimía” que juzgó a los “Tártaros” de infieles y dió luz verde a combatirlos(3), o un “Saíd Kotb”, el Ulema que juzgo severamente a la sociedad de su tiempo, atribuyéndola el adjetivo de “Jahilia”, es decir, el estado de antes del Islam(4). Estos sectores, ni siquiera son eruditos en la doctrina musulmana. La mayoría de ellos tiene un nivel de estudios primarios y no llegaron a profundizar sus conocimientos en la “Charia” como debía. Y a pesar de todo, ejercen la Fatwa, es decir, valoran lo que es adecuado a los musulmanes o no, lo que es en plena armonía con la religión o no .De ahí el fenómeno del “cisma” entre los componentes de la “Salafia al Jihadia”. Cada momento disputan la autoridad de interpretar la “Charia” y compiten el mando de la “Imara”.
2. A causa de una mala interpretación del “Jihad”(5), o sea, la guerra santa como consta en los tópicos del Occidente, hubo mucha sangre derramada. Los que habían planteado matar a personas por su supuesta implicación en asuntos en contra del Islam, dieron mucho que pensar. ¿Es permitido en el Islam matar a inocentes? ¿Es permitido matar a alguien por la culpa de otros? El propio Islam, advirtió a los musulmanes en tiempos de guerra, que no debiesen arrastrar ni una sola planta si no fuera necesario. De los ancianos, los niños, y las mujeres no es preciso hablar , porque es bien conocido que dicha religión llamó a sus seguidores a ser misericordiosos con ellos y respetar sus derechos(6). El gran Príncipe de los Creyentes, “Omar Ibn al Jattab”, dejó claro la postura del Islam ante otras religiones. Cuando entraba en Jerusalén, dejó a sus habitantes toda la libertad de llevar su vida tal como era antes. Mostró, una vez más, que el Islam es una religión de tolerancia(7). En el Islam, no se permite imponer a los demás una creencia por la fuerza(8). Lo que sucedió en aquellos días, es el fruto de una mala interpretación del Islam. Matar en nombre del Islam, es una cosa ajena a toda su historia a no ser que haya sido identificado con la religión de la matanza. En el Islam, es aún más peor: Matar es algo concreto de la vida corriente. Implicar lo más allá para llevarlo a la legalización, y darle un toque de misión divina, es lo más repugnante que pudo haber sido. los suicidas que mataron a los inocentes, pretendiendo hacerlo con el nombre de la religión, es puro fanatismo y magistral cobardía. Somos ante un virus de índole cognitivo i ético surgido de la ignorancia capaz de atacar al corazón , perjudicar la esencia misma de la vida.
3. Sin embargo,Los que tienen alguna idea de los principios del Islam, sepan perfectamente que hay tres fases sucesivas para combatir el “Munkar” o sea el mal social, político, y religioso andando de una fase a otra. La primera es combatirlo con la mano, eso si por la fuerza. La segunda con la lengua denunciándolo. La tercera con el corazón sin mover ni la mano ni la lengua(9). Es cierto que hacerlo con la última es menos apreciado por el Islam, porque demuestra la poco que es la fe del musulmán. Pero al menos una cosa es segura: Hay que intentar hacerlo con el corazón en vez de mirar hacia el otro lado de la calle. Es la pedagogía de la responsabilidad que se requiere cultivar. Pero a veces, el “Munkar” no es de todo como tal. Hay puntos de vista diferentes a la hora de valorarlo. Y eso lo que precisamente abre la puerta a la conflictividad entre sectores sociales, o empleando una terminología musulmana, abre la puerta de la “Fitna”: Todo el mundo interpreta el “Munkar” a su manera, y propone combatirlo como un mal extremo para lograr el martirio. Dicho estado de cosas, provoca el caos, pues todo el mundo pretende ser el mártir defendiendo al Islam de sus agresores. Y para conseguirlo, hay que seguir el camino sangriento de la violencia. El gran parte de ellos, no son mejor preparados, ni para juzgar el “Munkar”, ni para condenarlo con el “Fatwa”- Veredicto religioso o opinión del mismo rango- como siguen haciendo muchos de los “Omaraa al Jamaat al islamia” es decir los Príncipes del “Jihad” que desafían el orden público, desafiando el propio Estado. Es el caso de los hechos lamentables en Casablanca: Todos los suicidas son casi gente ignorante o de poca escolarización, y que trabajan de comerciantes ambulantes, o bien de guardias de automóviles.
4. ¿Cuál es entonces la manera de combatir este “Munkar”? (llamamoslo así porque de la muerte de tantas personas inocentes se trata y nada de especulación) ¿Destruir las raíces del Islam como dijo Gustavo Bueno(10)porque él es el responsable de tantas matanzas en el mundo? ¿Y como? Sirviéndonos del racionalismo? ¿Es verdad que el Islam es el responsable de las matanzas producidas por los musulmanes? ¿Por qué inculpamos al Islam cuando se produzca un atentado mortal contra blancos occidentales?
5. Empezamos primero por preguntarnos: ¿Declaró alguna vez alguien para destruir las raíces del Cristianismo cuando hayan sido aniquiladas las vidas del pueblo iraki por parte de la maquinaría destructiva de los E.U.? Aún más lejos: ¿Pretendió alguien hacerlo con el Judaísmo durante la matanza feroz del hombre y de la historia en Palestina por parte de Israel? ¿ O por algo será que ahora piden la cabeza del Islam como sea? Hay que tener suficiente valor para confesar que parte de todo esto es pura conspiración contra una forma de ser bastante molesta para algunos.
6. ¿Y qué raíces tenemos que destruir? Gustavo Bueno, como es bien sabido, tiene un especial cuidado por los detalles. Recordemos todos que fue él quien ha tenido la especial atención a los remotos razones de los sucesos del 11 de septiembre situándolos en una declaración de fundar el Estado hebreo ya en los años veinte por parte de los padres del sionismo. Gustavo Bueno, como tal, no nos ha informado cuales son los raíces del Islam que deberíamos destruir con las armas del racionalismo. Prácticamente se olvidó de decirnos cuales son para que nosotros podríamos deshacernos de su peligro.Bueno no quiso darnos las raíces que él pretendiese que estén detrás de la violencia perpetrada en el corazón del Imperio Americano. ¿Sería aquello que está en todas la religiones del Libro, es decir el Monoteísmo? ¿Por qué tal hipótesis? Pues porque el suicida, al menos quien profesa el Islam, cree que todo pertenece a Dios y nada es ajeno a Él. Y por tanto, nada tiene el hombre que perder cuando daría su vida por una causa que es, en el último momento, la causa de la Fe. Por el contrario, mucho tendrá que ganar cuando sacrificaba su vida ganando otra que es la mejor, la duradera y la verdadera. Algo parecido habrá pasado en la mente de Bueno cuando llamó a tal destrucción. En realidad, la llamada destrucción de las raíces del Islam, es pura utopía. Si es posible conseguirlo, otro problema surgirá pronto. Es el problema de la espiritualidad que ni la racionalización, ni el “guellerismo” lograrían deshacerse de ella. El verdadero racionalismo no plantea destruir, si no instruir algo que puede ser de útil para lograr objetivos deseados. Racionalizar lo no racionalizable es perdida de tiempo. Lo que está en Islam es algo iracionalizable porque de lo espiritualidad se trataría.Una vía accesible si que esta posible y debemos al menos intentarla. Es la vía de instruir la tolerancia que hay en el Islam. Decir esto no significa que no se trata de una tarea imposible, ni tampoco de una apología del Islam. Estudiar tal religión detenidamente, sin ningún prejuicio, ni tópicos establecidos por ignorantes nulos en las Ciencias del Islam, seguramente nos llevaría a formular, tal vez, una filosofía de la tolerancia(11). No voy a mencionar ninguna. Porque no es ni el momento, ni el espacio adecuado para ello. Me limitare a decir que en vez de destruir, por qué no instruir. Al menos, eso nos daría la credibilidad cuando rechazaríamos la violencia. ¿O acaso destruir no es un acto de violencia? ¿No es un acto en contra de la esperanza cuando Bueno imploraba la destrucción en vez de la instrucción? ¿Es verdad que no podemos hacer nada “mientras se ande con tolerancia” ? (12)
7. El plan de destrucción a tales raíces del Islam, que según Bueno, es eficaz, debía seguir el ejemplo de lo sucedió con “la Iglesia en el Siglo XVIII.(13) Pero se olvidó de que en el Islam no hay una institución como la Iglesia tal como es el caso en la Cristiandad. Si que hay fundamentos que dan mucha libertad para la interpretación de la “Charia” con una condición: Estar al nivel de hacerlo. Es decir, tener suficientes conocimientos en las Ciencias del Corán. Alguien puede pretender que si hay una “Iglesia Islámica”. El Azhar por ejemplo, o El Centro de los Estudios Islámicos en Arabía Saudí... pero son instituciones que nada tienen con el institualismo religioso que existió y sigue existiendo en La Cristiandad. No existe en el Islam “Clérigo” ni tampoco hombres laicos. Son categorías cristianas surgidas de una experiencia limitada en el espacio y en el tiempo propia al cristianismo y aplicadas al islam desde un egocentrismo europeo inconsciente o no. Y por tanto, destruir los supuestos raíces llevaría, sin duda, a una forma de “Inquisición” más radical que aquella de los siglos pasados. Pensar que lo sucedido en el cristianismo, podría suceder igualmente en el Islam, es una simplificación absurda de las cosas. Hay que tener en cuenta los aspectos particulares de dicha religión y trabajar en ello con cautela metódica.
8. Según Bueno, “los sucesos de Nueva Work y de Washington responden a un movimiento antiglobalización o si se quiere globalizador de la ideología islámica"(14). ¿Pero, acaso sabía Bueno que el movimiento islámico fue antiglobalizador mucho antes de que nazca el fenómeno globalizador? Y ello a causa de una problemática en el pensamiento islámico: ¿Como se puede hacer una renovación nueva en el mundo árabe y islámico llevaba a cabo por los pensadores musulmanes?(15)
9. con todo esto, Gustavo Bueno pretendía convencernos de que el Islam está “incluido” en todos aquellos sucesos lamentables. Desgraciadamente si que es verdad, pero tenemos que añadir que aquello fue de una manera incorrecta, porque alguien quiso manipularle para satisfacer sus deseos de sembrar el terror en el mundo entero.
10. Y la cuestión es: ¿ Por qué implicamos al Islam en el avalancha del terrorismo?(16) No tenemos la menor idea de que hay un Islam como hay musulmanes y no es de todo verdad esperar que los musulmanes tienen que encarnizar el ideal que mantiene el Islam. ¿ Por qué no implicamos al catolicismo en los atentados perpetrados por ETA en España? ¿ A caso el cristianismo dejó claro su rastro laico desde su nacimiento? ¿O que logró apaciguar su relación con el mundo material de aquí, y se reservo la gerencia del más allá?
11. Es muy extraña la postura de Bueno frente al filosofo cordobés en este contexto. Según él, Averroes “sostiene que la razón es supra individual”. Eso si que es verdad. Pero una cosa es la razón agente, global y otra cosa es la razón pensante de cada cual. Averroes, en su libro sobre las concordancias entre la verdad religiosa y la verdad filosófica o el “Fasl” dejó claro que hay una diferencia entre ambos metódicamente hablando, pero en el fondo, todos son la misma cosa. No quiere eso decir que haya una razón única excepto la del Ser Supremo. No, Averroes sostiene que hay dos razones si queremos llamarlos así. Uno humano, el otro divino. La razón humana consiguió llegar a las verdades que antes habían sido planteados por la razón divina. Por eso llamó a una paz duradera entre la filosofía o razón humana, y la “Charia” o razón divina(17). Pero Averroes no llegó jamas a sostener q